movimiento de los sin tierra

Nuestras compañeras y compañeros llegaron a Brasilia después de perder la piel de los pies en el asfalto de las carreteras, después de caminar bajo un sol abrasador durante quince días, después de gritar exigiendo sus derechos, luchando por un mundo mejor, por recuperar lo que es suyo y nuestro, por la reforma agraria

Durante la marcha por la Reforma Agraria doce mil campesinas y campesinos del MST caminaron trescientos kilómetros para pedirle al Gobierno de Brasil que cumpliera sus promesas. Su fuerza se basa en una multitud de personas que se mueven por una idea común, en una organización de esa masa crítica activa, en nuevas formas de lucha basadas en la imaginación frente a la violencia, en respuestas de desobediencia civil dentro de una sociedad desigual que les oprime.

Desde aquí nuestra respuesta es el apoyo político, la difusión de su lucha, explicar a este nuestro entorno qué cosas pasan más allá de su televisor. Pero no sólo eso, también es aprender de su lucha, de sus estrategias, intentar trasladarla a nuestra realidad diferente, pero igualmente oprimida; porque todas y todos formamos un único pueblo, el de las y los desheredadas, oprimidas, excluidas, el de las y los que luchan por un mundo de libertad. Nuestras compañeras se movilizaron, ahora es nuestro turno