Valoración de la edición de Rompamos el Silencio 2005

La iniciativa “Rompamos el Silencio” nace, en lo que a Madrid se refiere, en el año1998 cuando una serie de colectivos deciden aunar fuerzas para desarrollar una intervención política desde lo social, basada en el la acción directa no violenta y el debate previo, organizándose de manera asamblearia y descentralizada. Un espacio formado por un heterogéneo conjunto de colectivos y organizaciones partícipes de las luchas cotidianas, pero imprescindibles que se llevan a cabo en la “gran ciudad”, con el objetivo de romper el silencio mediático de ese malestar social, no resignado, sino en lucha; visibilizando los conflictos y señalando responsables, tanto en lo local como en lo global, mediante la acción directa y no delegada. Es así como colectivos por el desarrollo y la participación social, colectivos internacionalistas, de barrio, ecologistas, contra la tortura, antiglobalización, centros sociales okupados, medios de contrainformación, cooperativas agrarias,... se dan cita para crear lo que se llamará “Semana de Lucha Social”. Experiencias similares son llevadas a cabo paralelamente en ciudades como Barcelona, Valencia o Córdoba.

2. EL PROCESO DE CONSTRUCCIÓN

A partir de la experiencia acumulada en las “ediciones” anteriores, y tras un paréntesis de cinco años, una serie de colectivos y organizaciones de diversas procedencias y sensibilidades políticas decidimos poner en marcha un espacio común inspirado en estos fenómenos previos, pero con la intención, clara y respetuosa, de que no fuera una mera prolongación de lo que ya se había desarrollado, con sus éxitos y sus fracasos, en los años precedentes. Así, pues, y debido al largo parón que sufrieron las iniciativas de este tipo en Madrid, las primeras reuniones, que trataban de afianzar el espacio, se vieron afectadas por el sentimiento de incertidumbre, que aumentaba por la baja presencia de los colectivos en las mismas. Esto supuso que el inicio fuera algo lento y difuso, lo que restó potencia al proceso de debate y reflexión interno, sobre todo en estas primeras etapas, lo que puede ser mejorado, en el futuro, mediante una participación mayor y más decidida desde el inicio, articulando un discurso potente, mediante una metodología asamblearia más definida.

3.LOS OBJETIVOS
-  ROMPER EL SILENCIO

En cuanto a los objetivos marcados para estas jornadas, como la visibilización de conflictos y responsables, la ruptura de la normalidad en la ciudad silenciada, la movilización callejera de la disidencia ciudadana... es difícil diagnosticar si la totalidad de ellos han sido alcanzados de manera plena; probablemente no, quizás por ser, ciertas acciones, de difícil comprensión fuera de nuestro entorno, o por el extremo secretismo (en ocasiones necesario) con que fueron llevadas a cabo algunas de ellas. Sea esto así o no, lo cierto es que la autocrítica es clara: gran parte de las acciones desarrolladas carecieron de la creatividad necesaria, dirigidas a un sesgo de población muy concreto y basando su éxito, en extremo, a la cobertura que los grandes medios de comunicación decidieran otorgarles. No obstante, la valoración general resulta muy positiva, habiéndose conseguido durante el desarrollo del proceso y su culminación en esos cinco días de julio, algo que consideramos muy importante, el reconocimiento mutuo de distintas gentes, proyectos y sensibilidades para crear y llevar a cabo una acción conjunta basada en la confianza y el respeto.

4.LAS AMENAZAS EXTERNAS
-  LA ACTUACIÓN POLICIAL

Desde un principio, las acciones fueron planificadas contando con la posibilidad de sufrir una fuerte represión policial, diseñando estrategias que minimizaran estos riesgos, y así lograr la consecución de nuestros objetivos. Esta forma de trabajar condicionó tanto el proceso de construcción como el desarrollo mismo de las jornadas. Los protocolos de seguridad fueron, tal vez, algo exagerados en ciertas ocasiones, restando horizontalidad al proceso y dificultando la comunicación y la participación de los miembros de los distintos colectivos, si bien es cierto que en algunos casos estas medidas de seguridad estuvieron más que justificadas. Sin duda, la potenciación del carácter público de las jornadas, será uno los importantes debates que se deberán llevar a cabo en la preparación de futuras “ediciones”. En cuanto a la respuesta policial, no fue de la dureza esperada (por suerte), apenas hubo represión directa, la percepción general fue la de que “nos dejaron hacer” en todo momento. La inacción policial repercutió de una manera ambigua sobre las jornadas, por un lado facilitó la consecución de las acciones diseñadas, aunque por otro, esa falta de confrontación también generó una percepción de bajo alcance de las mismas.

5. LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN

-EL CENTRO DE MEDIOS

El centro específico habilitado para la difusión informativa de las jornadas (tanto hacia medios alternativos como convencionales) cumplió con los objetivos marcados, a pesar de las dificultades logísticas y personales. La relación con los medios desde los que se dio cobertura fue satisfactoria, cubriéndose casi en tiempo real, con fotos y texto, además de boletines radiales y escritos. En cuanto a la página Web, el trabajo realizado se considera también plenamente satisfactorio. Sin embargo, la relación entre el Centro de Medios y el resto de la asamblea no fue lo suficientemente fluida llegando a generase cierta sensación de subordinación del Centro hacia la misma; en definitiva, el Centro de Medios no fue tratado, desde la asamblea, con la importancia necesaria, convirtiéndose, en algunos momentos, en un apéndice separado del resto de las jornadas.

-LA PARADOJA DE LOS MEDIA

Las convocatorias a los medios de masas se realizaron, rigurosamente, con una semana de antelación, para la rueda de prensa, y cada día, para las acciones de la mañana siguiente, facilitando así, que las redacciones pudieran planificar su cobertura. La afluencia de los medios convencionales fue bastante positiva (esencialmente en relación al Centro Okupado, que finalmente absorbió la mayor parte del interés), si bien, hubo algo de imprevisión y no se controló de manera eficaz la información que estábamos dispuestos a facilitar. Es este uno de los puntos de intenso debate que se nos plantea: ¿necesitamos a los grandes medios de comunicación para romper la invisibilidad en la que se quiere ocultar la protesta social? Deberemos resolver en el futuro, cómo, a quién y de qué manera deseamos transmitir nuestra información.

6. FUTURO

Tras el balance positivo de estas jornadas, hemos constatado el deseo de seguir trabajando y consolidar este espacio plural, basado en el reconocimiento de sus componentes, el apoyo mutuo, la confianza, el respeto y la voluntad de romper el silencio del conflicto social oculto. Ese deseo debe ir acompañado por un proceso de reflexión y autocrítica que nos haga crecer y aprender juntos desde la diversidad, desde los aciertos y desde los errores, intentando fortalecernos cada día. Nos vemos en las calles!!!

Asamblea “Rompamos el Silencio”

Madrid, 20 de enero de 2006