urbanismo y vivienda

Ciudadan@s que no pueden acceder a una vivienda digna, alcaldes que hipotecan la ciudad ignorando las reivindicaciones de sus vecin@s, escándalos de corrupción ligados a tramas urbanísticas, especulación... un año después vemos como los problemas que en la anterior edición denunciamos no han hecho más que agravarse y crecer.

Quizás por eso, finalmente, han empezado a surgir reacciones a mayor escala: la justicia lava su cara actuando sobre unos pocos de los cientos de casos de corrupción y l@s jóvenes salen a la calle a reivindicar sus derechos. Utilizan internet como su principal forma de organización y debate, sin partidos ni organizaciones visibles, cada domingo se reúnen en la emblemática Puerta del Sol en Madrid, y en otras ciudades, para denunciar la precariedad y reivindicar una vivienda digna.

Desde este espacio buscamos apoyar estas movilizaciones y seguir denunciando un sistema basado en la competitividad y el libre mercado. Un sistema que ha convertido la ciudad en un sector de inversión más, olvidando y negándonos el espacio que habitamos, lugar de intercambio, interacción, actuación, expresión y vida de unos habitantes que nos vemos expulsados del espacio público al tiempo que no podemos acceder a una vivienda en condiciones dignas. Mientras tanto, asistimos a la pasividad o complicidad de las administraciones: no se penaliza la vivienda vacía, pero sí la okupación; los ayuntamientos utilizan la construcción de nuevas viviendas como mecanismo de financiación municipal; no se toman medidas significativas de apoyo al alquiler, la política de Vivienda de Protección Oficial (VPO) excluye a l@s que más lo necesitan, y ayuda a ridículas proporciones de la población... Lo que se necesita es un cambio del sistema en su conjunto, un cambio que coloque la vivienda en su lugar como bien de uso y no de cambio, y devuelva al urbanismo su papel al servicio de una ciudad de l@s ciudadan@s.

Por tantas cosas, salimos a la calle a reclamar unos derechos ciudadanos que están acorralados por el mercado y la corrupción, a reclamar medidas reales y comprometidas como la penalización por desocupación y abandono de viviendas, y la despenalización de la okupación; la creación de un patrimonio público de vivienda social fuera del mercado e inajenable; la incentivación del alquiler y la rehabilitación mediante ayudas directas; la desaparición paulatina de las ayudas fiscales por compra de vivienda...

La ciudad es nuestro ecosistema, exigimos ser partícipes de la construcción de nuestros espacios de convivencia, por eso salimos a reclamar el uso de las calles, las plazas y los barrios de esta ciudad tan publicitada pero abandonada. Porque no pueden convertir nuestros derechos en bienes de cambio, sometidos a la lógica del mercado; porque no aceptamos sus reglas, volveremos a romper el silencio, volveremos a tomar las calles.

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