migraciones

Rompiendo fronteras

Este año estamos decidid@s a romper los muros, las vallas y las cárceles que se levantan contra los excluid@s del sistema, que impiden la libre circulación de las personas pero no la libre circulación de capitales en manos de los poderosos de siempre.

Porque seguimos sin aceptar la globalización capitalista que engorda la opulencia del Norte a costa de la miseria del Sur, que antepone las ganancias incalculables de las empresas multinacionales a cualquier otro principio. Que se sostiene a costa de la expoliación de los recursos naturales y al endeudamiento de los pueblos y que cierra las puertas del mundo rico a l@s que reclaman su legítimo derecho a disfrutar de lo que les ha sido arrebatado.

Porque los mismos que hablan de integración y medidas humanitarias aplican al mismo tiempo políticas criminalizadoras, represivas y racistas como la ley de extranjería, levantan la valla de la vergüenza en Ceuta y Melilla, construyen cárceles segregadas para inmigrantes, deportan sin garantías jurídicas a menores y adultos...

Porque nos negamos a aceptar el manipulador discurso que presenta como si de una catástrofe natural e inevitable se tratara que la gente se muera en el mar por intentar alcanzar una vida digna. Estas muertes, que ya se cuentan por miles, tienen responsables: no son otros que los gobiernos europeos que aprueban y financian las políticas de militarización de las fronteras.

Porque nuestros “problemas de inseguridad” son producto de la precariedad laboral, de la especulación salvaje, del progresivo recorte de derechos sociales, de la alevosa corrupción política y económica de las altas esferas..., esta falta de seguridad es compartida por tod@s l@s de abajo, independientemente del rincón del mundo en el que hayamos nacido.

Por eso denunciamos la ecuación inmigración-delincuencia, porque la criminalización de l@s inmigrantes ampara el endurecimiento de las políticas de control social y los instrumentos de vigilancia y penitencia que sufrimos tod@s.

Porque no existen personas “ilegales” sino como excusa para legitimar la pérdida de derechos de aquell@s que atraviesan la frontera. Los trabajadores y trabajadoras sin papeles son al fin trabajadoras y trabajadores sin derechos, situad@s en el escalafón más bajo de esta vorágine de precariedad y temporalidad en el empleo que el gobierno mantiene, los sindicatos mayoritarios acatan y gracias a la cual l@s empresari@s se enriquecen.

Porque los muros de la indiferencia y la intolerancia se construyen con la desmemoria de un pasado demasiado semejante que much@s eligen olvidar.

También se apuntalan con políticas insuficientes para cubrir las necesidades sociales en nuestros barrios generando barreras de rivalidades y prejuicios.

Porque mientras se privilegie el beneficio económico de unos pocos por encima del bienestar de unos muchos, mientras la mercantilización y privatización de lo público (de lo que es de tod@s) sea la norma, la exclusión social será la consecuencia. Pero parece que hasta que las calles no ardan, como en tierras vecinas, los”riesgos de exclusión” son asumibles como advertencia a l@s que pudieran querer rebelarse para darle la vuelta a la tortilla.

Porque el mediático miedo a la diferencia oculta el privilegio de la diversidad, la riqueza social de “l@s otr@s”, que es la mejor respuesta para hacer frente a la homogenización que se impone desde la cultura dominante.

Nota 1: Que habla de los llamados “menores inmigrantes no acompañados”:

Porque los más vulnerables de esta historia son los chavales que sufren la “protección” de las “civilizaciones” occidentales que construyen cárceles especiales para encerrarlos, deciden deportaciones ilegales para expulsarlos y se arrogan el derecho de “tutelar” sus vidas negándoles siquiera la posibilidad de elegir su propio camino.

Nota 2: Que habla de LAS invisibles entre LOS invisibles.

Si la feminización de la pobreza es una de los signos de identidad del “nuevo” orden mundial, las migraciones del siglo XXI también tienen rostro de mujer.

Las mujeres inmigrantes del Sur, lejos de encontrar la tierra de la igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres prometida en el Norte, se chocan con una realidad de doble discriminación, de exclusión y de negación de derechos laborales y sociales.

Estamos convencid@s que para derribar todas las fronteras nuestras mejores herramientas siguen siendo las luchas colectivas, la autoorganización social y la solidaridad entre los pueblos.

Porque tenemos mil razones y más para romper los muros, para romper el silencio.

Nuestras voces no están en los medios pero sí en la calle. Y es ahí­ donde vamos a estar, y queremos que te unas.

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