repsol mata

Repsol-YPF presentará sus crecientes cuentas a quienes asistan a la junta de accionistas. Se mostrarán, un año más, enormes beneficios. Porque Repsol-YPF es una de las 10 mayores empresas energéticas privadas en términos de volumen de producción de petróleo, gas y reservas de crudo. Actualmente desarrolla sus actividades empresariales en 32 países; el año pasado sus beneficios netos ascendieron a 3.120 millones de euros, cifra que constituye un record histórico para esta empresa y supone un incremento del 29.2% con respecto a 2004.

Sin embargo, en esa junta se silenciará una parte. El silencio que no cuenta que estos desorbitados beneficios son consecuencia del expolio desenfrenado que Repsol-YPF lleva a cabo en los países en los que desarrolla sus actividades de exploración, extracción, producción, refinamiento y comercialización de gas, petróleo, productos químicos y electricidad. Actividades que conllevan graves impactos medioambientales, económicos, sociales y culturales en esos países.

El mayor mercado internacional de Repsol-YPF es la región latinoamericana, donde tiene depositados el 50% de sus activos. En muchos casos, las reservas de petróleo y gas que Repsol-YPF explota en esta zona coinciden con parques naturales y territorios indígenas protegidos por tratados internacionales. Con frecuencia Repsol-YPF obtuvo las cesiones de explotación de los pozos en connivencia con gobiernos corruptos, como el de Fujimori en Perú, el de Sánchez de Losada en Bolivia, o el de Menem en Argentina. Así, por ejemplo, la privatización de la empresa nacional de petróleos argentinos YPF en 1999 por el gobierno de Menem estuvo repleta irregularidades y denuncias. Repsol compró esta empresa aprovechando la deuda externa argentina: YPF fue forzada a endeudarse en el exterior aunque disponía de recursos suficientes para sostener su propio desarrollo.

Repsol-YPF tiene abiertas varias causas judiciales por delitos contra el medio ambiente y los derechos de las poblaciones indígenas. En Argentina, la empresa se enfrenta al menos a 4 causas judiciales. Y en Bolivia la empresa está siendo procesada por contrabando de crudo y falsificación de documentos aduaneros. Además, ha sido acusada por parte de Amnistía Internacional de facilitar ayuda financiera a unidades militares del ejército colombiano.

Aunque sus mayores niveles de expolio y de atropello medioambiental, social y cultural tienen lugar en África, Asia, y sobre todo en Latinoamérica, Repsol-YPF también destruye, contamina y mata en el territorio español. Esto ha provocado protestas organizadas en lugares como Tarragona, Ciudad Real, Cádiz o Canarias. Como ejemplo, mencionemos que en la refinería de Puerto Llano (Ciudad Real) murieron en 2003 nueve trabajadores por un incendio que podría haber sido evitado si Repsol-YPF hubiese respetado a Ley de Prevención de Riesgos Laborales y el Reglamento de Instalaciones Petroquímicas.

La principal razón por la cual toda esta información no aparece en los medios de prensa habituales es que esta petrolera gasta una cantidad ingente de recursos en realizar sus campañas de publicidad en estos medios de comunicación. Medios que, inmersos en una feroz competencia y en un mercado cada vez más globalizado, no contemplan siquiera la posibilidad de ser transparentes y publicar noticias que puedan manchar el nombre de la empresa, ya que ello supondría renunciar a los enormes ingresos que las campañas de Repsol-YPF les proporcionan.

Nosotr@s queremos romper ese silencio. Hasta que nustras voces sean escuchadas. Voces que gritan junto a los pueblos que quieren defender su identidad cultural y su medio, que no renuncian a decidir su forma de sustento. Voces que buscan un nuevo modelo energético, libre de emisiones contaminantes. Voces que piden reconocimiento y restitución de la deuda ecológica y social. Porque Porque Repsol-YPF debe asumir su responsabilidad por todos sus actos.

Por eso te invitamos a la Contrajunta de afectad@s de Repsol. Nuestras voces no estan en los medios pero si en la calle. Y es ahí donde vamos a estar, y queremos que te unas.

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