menores, represión y exclusión social

El miedo domina nuestras vidas. Miedo a l@s niñ@s, a l@s de fuera, a l@s de dentro, miedo a és@s que nos miran y no sabemos qué piensan. Miedo al que piensa diferente, a quienes se atreven a soñar, a l@s que quieren cambiar el estado de las cosas. Miedo a los pobres y miedo a ser pobre, a los robos, a los secuestros exprés.

Para protegernos levantan fronteras, idean leyes de extranjería, construyen cárceles, centros de menores donde desde la construcción hasta el catering resultan un lucroso negocio, urbanizaciones privadas, barrios privados, y ponen seguridad privada, policía, ejércitos.

Inventan multinacionales que garanticen la prosperidad sobre otros países y empresas que mantienen la riqueza de un@s poc@s e imparten su justicia en forma de exclusión, exilio y destierro social.

La televisión nos “informa” y nos muestra LA REALIDAD en que vivimos: el crimen organizado se hace visible y tiene nombre extranjero. Bandas de adolescentes toman las calles y las canchas. Pero la televisión y las estadísticas, que nunca mienten, nos muestran también, si se quiere ver, que todas esas medidas no sirven, que las pateras siguen llegando atestadas, que en las cárceles y los centros de menores existe la tortura, que el tan nombrado objetivo de reinserción social es tan sólo testimonial. Que la policía está involucrada en los nuevos secuestros exprés. Que la mano de obra infantil es usada por las multinacionales, que en muchas partes del mundo la gente se muere de hambre, de guerra, de indiferencia.

No negamos los problemas; nos negamos a aceptar un mundo donde un@s poc@s se crean con el derecho de explotar a un@s much@s, de saquear el planeta y a sus habitantes.

Nos negamos a aceptar que otr@s manejen nuestras vidas.

Nos negamos al miedo.

Nos negamos a fortificar nuestras casas, somos insumis@s de las rejas.

Nos negamos a la indiferencia.

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