Cerca de 100 personas asistieron al acto inaugural

CRÓNICA DE LA PRESENTACIÓN DE LAS JORNADAS CONTRA LA CRIMINALIZACIÓN DE LAS IDEAS. NO AL 18/98+.

Sábado 23 de febrero de 2008, por Rompamos el Silencio

“Muchos jueces son absolutamente incorruptibles, nadie puede inducirles a hacer justicia”. Con esta cita de Bertolt Bretch comenzó su intervención en las jornadas contra el sumario 18/98, Alberto Frías, condenado en el macroproceso y miembro del colectivo ecologista Eguzki. Una frase que sirve como síntesis de lo kafkiano que ha llegado a ser el desarrollo de un sumario que ha finalizado con la condena de 47 personas a más de 525 años de prisión por integración o colaboración con organización terrorista. “Un juicio, no ya sin pruebas, sino sin acusaciones concretas de hecho delictivo relacionado con lucha armada alguno” en palabras de Agust Gil Matamala, vicepresidente de la Asociación Europea de Juristas Demócratas y observador internacional durante el proceso, que también estuvo presente en la mesa.

La inauguración de las jornadas, organizadas por la Iniciativa Colectiva Contra la Criminalización de las Ideas, la completó Gloria Berrocal representando a la Alianza de Intelectuales Antiimperialistas, que hizo lectura del manifiesto Contra la criminalización de las ideas y el desmantelamiento de los derechos, suscrito por más de un treintena de organizaciones y colectivos de Madrid y del resto del Estado, además de por numerosas individualidades.

Durante las intervenciones, Gil Matamala recordó la importancia de llevar a cabo iniciativas de estas características, que “miren de frente al problema” en lugares como Madrid. Insistió en el trabajo de persecución que se realiza desde los aparatos del Estado “hacia todo lo que se mueve en el ámbito del Movimiento Nacional de Liberación Vasco”. En este sentido señaló lo tendencioso del fallo judicial, de 1.028 folios, que parte de la posición de principio de que todos los miembros de estas organizaciones, y ellas mismas, son ETA “su corazón y sus entrañas”, obviando la trayectoria de estos “miembros de organizaciones legales que forman parte del rico tejido asociativo vasco, diametralmente alejado de las prácticas clandestinas”. Para Gil Matamala “este concepto expansivo y nuevo del delito de terrorismo, en el que no es necesario que las actividades de los acusados tengan una relación con actos violentos de lucha armada o de terrorismo, es decir, el que no sea necesario atribuirles ningún hecho delictivo concreto para juzgarles y condenarles, significa una quiebra de los principios más elementales de un Estado de Derecho. Es una regresión en las libertades fundamentales”.

Por su parte, Alberto Frías (condenado a 12 años de prisión por integración en organización terrorista) habló del “cinturón profiláctico que se ha generado en torno a la causa vasca” e indicó que el deseo de esta condena “ejemplarizante” es proyectar “la fotografía del palo a la disidencia de todo lo que se escape a las cuatro esquinas de lo posible, delimitadas por el nuevo capitalismo incluido en el marco constitucional”. Frías repasó algunos de los hechos más absurdos y bochornosos de proceso judicial, y concluyó su intervención con la lectura del poema de Martin Niemoller que pasamos a reproducir:

Cuando los nazis vinieron a buscar a los comunistas
guarde silencio porque yo no era comunista.

Cuando encarcelaron a los socialdemócratas
guarde silencio porque yo no era socialdemócrata.

Cuando vinieron a buscar a los sindicalistas
no protesté porque yo no era sindicalista.

Cuando vinieron a buscar a los judíos
no protesté porque yo no era judío.

Cuando vinieron a buscarme
ya no quedaba nadie que pudiera hablar por mí.

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