Cinco años después del cierre de Egunkaria

Sábado 23 de febrero de 2008, por Rompamos el Silencio

Marcelo Otamendi, antiguo director del diario Egunkaria y actual director del diario Berria ha recordado en una emotiva intervención las causas por las que se cerró Egunkaria, las torturas de las fuerzas policiales.

Euskaldunon Egunkaria (en castellano, "El diario de los vascohablantes") fue el primer periódico diario escrito enteramente en euskera,con un gran apoyo social. La niña mimada de la cultura euskaldun, con 15.000 ejemplares diarios, se fundó en 1990. Su cierre por resolución judicial, el 20 de febrero de 2003, y las actuaciones judiciales posteriores, hasta el sobreseimiento del caso, han estado rodeadas de incoherencias, dentro de un proceso de criminalización de la izquierda independista vasca.

En la charla del Patio Maravillas, Otamendi, en un tono distendido en el que no han faltado anécdotas ha comentado cómo vivió en primera línea la clausura del rotativo. Así, ha recordado el registro -durante cinco horas- de su casa, de la que se llevaron libros, objetos personales y hasta una ikurriña, así como el registro del periódico, tras otras 5 horas, del que se llevaron, sin discriminación alguna, toda la documetación que encontraron. También ha recordado cómo cientos de personas se congregaron desde el primer momento en la puerta del rotativo, como protesta al cierre. De las 10 personas detenidas, cinco denunciaron haber sufrido torturas. Una de ellas, con una enfermedad degenerativa, intentó, después, suicidarse en varias ocasiones.

Desde entonces hasta ahora, el proceso judicial ha pasado por varias fases, conJuan del Olmo como juez instructor en todo momento. En la acualidad, del Olmo continúa con el caso de Egunkaria, el único que manuvo tras asumir la instrucción en el proceso del 11 de marzo. La fiscal, Olga Sánchez, decidió apartarse del caso para sumarse al del 11 de marzo.

Otamendi ha comentado que hoy el caso se lo pasan fiscales de mano en mano “por la falta de base probatoria”. De hecho, uno de los motivos por los que Del Olmo continúa con el caso se apuntó ya en un artículo de El País: si el caso pasara a otro magistrado, éste lo daría por cerrado, dada su inconsistencia legal.

La causa fundamental para el cierre del diario en 2003 fue la supuesta financiación de ETA. Durante la charla, Otamendi se ha referido en varias ocasiones a este argumento dada su incoherencia. El falso silogismo se reduce a lo siguiente: como es imposible que un grupo de gente financie un periódico, debe existir financiació externa. Ésta procedería de ETA, que, a su vez, elegiría a los cargos directivos del medio de comunicación. El mismo juez afirmó que esta teoría no estaba confirmada, pero que se demostraría durante el proceso. Además, Del Olmo contempló que, de no existir tal financiación, existiría una “población de referencia” (término acuñado por el juez Baltasar Garzón) que, conociendo los deseos de ETA, aportaría este dinero.

Las acusaciones han cambiado. En la actualidad, las personas imputadas del Egunkaria tienen una acusación de pertenencia a ETA en grado de dirección. Para más inri, en el último escrito presentado por Del Olmo, lo que Otamendi ha decrito como la tesis final del juez sobre el caso, “el juez no encuentra el hueco para hablar de la financiación de ETA”.

Como se ha apuntado durante la charla, en ningún momento se demostró tal financiación, ni que ETA eligiera a los cargos directivos. Se dejó constancia, además, de que los contenidos del periódico no iban en la línea de ETA. Marcelo Otamendi se ha preguntado en voz alta: si ETA no financia un periódico, no elige a los directivos, ni tiene afinidad con los contenidos del diario, ¿para qué quiere ETA un diario?

Otamendi también ha recordado que, con el cierre de estos periódicos, se conculca el derecho a informar, el derecho a recibir y acceder a la información, y la pluralidad informativa. Asimismo, se restringe el derecho de representación de colectivos sociales que no suelen aparecer en los medios.

En esta línea, el periodista ha recordado que siempre se cierran medios “con especial sensibilidad” hacia los colectivos que no tienen presencia en los grandes medios de comunicación, lo que ve como algo sintomático: “Es una forma de dearmar el tejido social”. Para concluir, ha puntualizado que nunca se cierran medios ligados a los grandes poderes económicos, sino precisamente aquellos que atienden a los sectores sociales menos representados.

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